Reportaje publicado en el Semanario Zeta
el 12de marzo de 2004

Texto tomado de http://www.zetatijuana.com/anteriores/1563/reportaje4.html

[Sitio oficial Nueva Catedral de Tijuana] [Cuestionamientos al Proyecto]

HECTOR J. GONZALEZ DELGADO
Descalifican proyecto de Catedral
Crece la polémica

Lejos de amainar, la tormenta que azota el proyecto de construcción de la Catedral en la Zona del Río en Tijuana está a punto de convertirse en un huracán.
Una carta enviada al Obispo Rafael Romo Muñoz, fechada el 24 de mayo de 2003, revela detalles del primer dictamen sobre la nueva Catedral firmado por el arquitecto Carlos G. Torres Zapién, entonces coordinador de la Comisión Diocesana de Arte Sacro.
Las observaciones son graves tomando en cuenta que, para empezar, el documento señala que la Constitución sobre la Sagrada Liturgia y el Código de Derecho Canónico obligan a la consulta de la Comisión de Arte Sacro de la Diócesis para definir el proyecto final de una catedral.
"A mí nunca me consultaron", dijo en entrevista con ZETA el arquitecto Carlos G. Torres.
Puntualizó:
"Francamente el proyecto se tiene que corregir por el bien de todos".
De entrada afirmó que aunque no se tienen datos precisos sobre el costo de mantenimiento de la futura iglesia, es necesario saberlo tomando en cuenta que el plan contempla sistemas constructivos caros, además de equipos artificiales de luz, aire y plantas de energía para emergencia y seguridad.
"No pueden barrer la actual Catedral y mantenerla limpia, ¿cómo vamos a mantener esto cuando esté funcionando?".
ZETA publicó la semana pasada un reportaje sobre la construcción de la Catedral de la Zona del Río, donde se especificó que un sector del Presbiterio no estuvo de acuerdo con el proyecto original.
Y que, además, criticaba que el costo pudiera rebasar los 30 millones de dólares.
El padre José Luis Méndez, encargado del proyecto, respondió:
"Me da risa cuando dicen que no se avanza".
Y cuando ZETA le preguntó sobre las consultas a los sacerdotes, respondió:
"Lo que pasa es que algunos no quedaron contentos con los diseñadores, digámoslo así, en plural. `Por qué no fui yo y sí ellos'. Yo creo que eso generó una cierta animadversión. Se ha hablado de grandes mentiras, como que el señor Obispo nunca consultó con los sacerdotes de la Diócesis sobre el proyecto. Esa es una aberración".
Méndez aseguró que durante cinco años se ha trabajado en la confección de más de mil planos -la mayoría estructurales- en los que se ha gastado prácticamente todo el dinero conseguido por el patronato pro-construcción.
Pero la versión del Arquitecto Torres Zapién es distinta:
"Allí dice verdades a medias el padre Méndez cuando dice que han estado al tanto los sacerdotes de la Comisión de Liturgia, Música y Arte Sacro. Sí se consultó extraoficialmente, pero nunca oficialmente".
¿El Obispo respondió a su oficio?
"No respondió".
¿Nunca le contestó?
"Nunca".
Sin embargo el entrevistado aseguró que Méndez estaba al tanto de los detalles de la carta y prometió abrir un espacio para discutirlos. No pasó nada.
Durante más de 15 años Carlos G. Torres Zapién estuvo al frente de la Comisión Diocesana de Arte Sacro, pero fue retirado del cargo cuando el padre Antonio Plascencia fue relevado como titular de la Pastoral Litúrgica.
Con una maestría en diseño arquitectónico y otra en restauración de sitios y monumentos, Torres Zapién ha construido más de 40 iglesias en el país y modificada algunas otras.
Inconforme con el proyecto y cansado, dice, que lo acusen de haberlo aprobado, revela a ZETA detalles del primer dictamen aumentando con ello los vientos huracanados sobre la Catedral de la Zona del Río.

La imagen exterior
Una de las primeras críticas al proyecto tiene que ver con la imagen exterior:
"Poco sugiere de elevación y oración y sí en cambio parece un edificio hecho a base de partes muy diversas sin armonía entre las mismas. La iconografía católica en su exterior, resulta confusa y difícil de entender".
Uno de los puntos principales tiene ver con la colocación de la imagen de los apóstoles sobre el pavimento de la plaza principal, sobre un vidrio grueso.
"Para que pasen por encima de ellos, como si fueran tapetes. No es posible".
En la fachada principal el proyecto contempla en un extremo a los arcángeles Rafael y Gabriel y en el otro a San Miguel Arcángel con luzbel -el diablo-, en primer plano.
"¿Por qué luzbel en la fachada principal y en primer plano? ¿Por qué los arcángeles en un sitio tan importante? ¿Qué liga tienen los arcángeles con el milagro guadalupano?".
El arquitecto Torres Zapién complementó:
"En la parte alta del proyecto de la nueva Catedral encontramos dos elementos parecidos a faros, desde mi punto de vista inadecuados y desagradables, sin antecedentes dentro de la arquitectura religiosa católica. Aunque sí, dentro de la secta llamada `Iglesia de la Luz'".
La altura de la Catedral también es sinónimo de controversia.
"Según lo expuesto por el autor del proyecto, en una plática que dio en la sede del Colegio de Arquitectos de Tijuana, la nueva Catedral sería baja o más acostada porque es la moda en las nuevas iglesias. ¿En qué documento dentro de la legislación religiosas se puede leer tal moda?"
Más:
"¿Por qué la imagen principal del futuro templo de Nuestra Señora de Guadalupe, no es visible desde la plaza principal de acceso salvo en las orillas más distantes del mismo?"
Remató el ex coordinador de la Comisión Diocesana de Arte Sacro:
"¿Por qué la futura Catedral no tiene un atrio que procure el silencio y recogimiento necesario para asistir a una ceremonia litúrgica y sí en cambio tiene una gran plaza laica y pública, muy adecuada para los vendedores ambulantes?".

Las fachadas laterales
Las fachadas laterales de la Catedral también son blanco de una dura crítica tomando en cuenta que "tienen la forma de un costado de barco y a los pies de ella, se encuentran ocho árboles".
De acuerdo con el autor del proyecto una de las fachadas pretende recordar el diluvio universal y los ocho árboles representan a los ocho sobrevivientes de la tormenta más famosa de la historia.
"¿En qué iconografía se apoya el autor para que un árbol represente a una persona? Y además, ¿por qué un árbol de un lado presenta a una persona y del otro lado el mismo árbol a un tribu? Y hablando de tribus, ¿de dónde saca el autor las ocho tribus israelitas o en qué parte de las Sagradas Escrituras se puede leer?"
Luego el Arquitecto pone un énfasis especial sobre el detalle del barco:
"¿Por qué formas de barco en una ciudad que no posee ni un barco, ni un puerto y donde además, irónicamente, importamos mucha agua de la que utilizamos? ¿Y qué tiene que ver Noé, su familia y las tribus israelitas con el milagro guadalupano?".

Presbiterio, coro y capillas
El Arquitecto Carlos G. Torres Zapién, en su carta enviada al Obispo Rafael Romo Muñoz, hace una dura crítica a la zona del Presbiterio donde se proyectó un gran arco de color adobe que pretende simbolizar el arco iris que, popularmente, se dice que cerró la alianza entre Dios y Noé:
"Conviene recordar que la Iglesia es de Dios y estará dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe y no a Noé. Por otra parte, vale la pena decir que el arco iris es uno de los símbolos actuales del homosexualismo y por ello un símbolo totalmente laico y ajeno a la iconografía religiosa católica".
La zona destinada al coro estará en la parte posterior del Presbiterio.
"La legislación religiosa, por el contrario, nos dice a la letra lo siguiente: `El lugar de la schola y del órgano se situará de tal forma que parezca claramente que los autores y el organista formen parte de la asamblea congregada y puedan desempeñar mejor su ministerio litúrgico'".
Torres Zapién reveló:
"Acaban de convocar a una reunión para que los sacerdotes diseñen el Presbiterio y vean dónde colocar el coro. Llevan mil planos y gastaron más de 5 millones de pesos y no han diseñado el Presbiterio, el altar, la sede y el ambón".
El entrevistado también se muestra extrañado por la utilización de algunas imágenes que pudieran provocar confusión:
"Resulta inadecuado que en las criptas de Nuestra Señora de Guadalupe, encontramos una capilla a Nuestra Señora de Loreto, otra a Nuestra Señora de la Paz y nada dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe".
Enseguida cuestiona la dificultad para conseguir los medios para cubrir los costos de mantenimiento:
"No pueden barrer la actual Catedral y mantenerla limpia, ¿cómo vamos a mantener esto cuando esté terminado, cuando unas criptas estén cubiertas con aire artificial toda la vida? ¿Cuántos miles de dólares va a costar mensualmente?"

Peligro de inundación
De acuerdo con el proyecto original, el nivel de acceso a la zona de criptas estará sobre los 70 centímetros por encima del nivel de la calle.
Para evitar posibles inundaciones se contará con tres bombas para sacar el agua.
"La futura Catedral deberá tener un sistema para extraer agua a prueba de fallas y de por vida. Y por otra parte, ¿dónde van a depositar el agua que saquen de las criptas si se va a estar regresando?".
Torres Zapién dijo estar preocupado por una eventual racha de lluvias que ocurren cada 20 ó 25 años.
En la entrevista concedida a ZETA, el padre José Luis Méndez respondió así sobre el costo de la Catedral de la Zona del Río, calculada en los 30 millones de dólares:
"Todos los que han hablado de cifras en los medios de comunicación, siempre han dado cifras. ¿De dónde las sacan? No hemos hecho estimativo de costos todavía, ¿cómo se ponen a decir que la Catedral va a costar tanto más cuanto?".
Sin embargo en la carta que Torres Zapién dirigió al Obispo Romo, señala claramente que al autor del proyecto aseguró en una reunión con el Colegio de Arquitectos de Tijuana que el costo aproximado de la obra sería de 35 millones de dólares y que se estaba buscando un financiamiento.
En sus conclusiones el ex coordinador de la Comisión Diocesana de Arte Sacro señaló:
"El proyecto de la Nueva Catedral de Tijuana, presenta múltiples deficiencias iconográficas, arquitectónicas y técnicas. Diríamos que ciertamente repercuten en contra de la Iglesia de Tijuana en lo particular, de los habitantes de Tijuana en lo general y de Usted, señor Obispo, en lo personal. Además, es necesario enterarle del malestar que existe en algunos sacerdotes y feligreses pues el proyecto de la Nueva Catedral les parece desagradable y con muchos errores".

El origen de la controversia
La construcción de otra catedral fue concebida en 1978 por el segundo Obispo de la Diócesis de Tijuana, Monseñor Juan Jesús Posadas Ocampo.
La nueva iglesia principal será construida sobre un terreno de 17 mil 192 metros cuadrados y tendrá una capacidad para 4 mil 200 fieles.
Un segundo terreno, de 4 mil 94 metros cuadrados, será utilizado para construir las oficinas del Obispado y el estacionamiento.
Una parte del financiamiento para la construcción tiene que ver con la venta de 32 mil criptas -con cuatro urnas cada una- con precios que oscilan entre los mil y los 7 mil 500 dólares.
Hasta ahora, de acuerdo con la información previa proporcionada por el padre José Luis Méndez, se han realizado más de 130 reuniones relacionadas con la edificación de la Catedral de la Zona del Río.
Los trabajos de construcción se reactivarán en las próximas semanas.


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Fin del reportaje publicado en el Semanario Zeta
el 12de marzo de 2004

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